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Designación de Obispos

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Para ser Obispo, se necesita...

¿Qué es un obispo?

Tipos de Obispos

Un ministro sagrado con la plenitud del Sacerdocio.

Sucesor de los apóstoles

Tiene las funciones de enseñar, ser ministro pleno del culto y de gobernar.

Se le confía una diócesis: porción del pueblo de Dios, para guiarla con sacerdotes.

Diocesano: quien tiene a su cuidado pastoral una diócesis. Aunque todos presiden una diócesis, a quien está al frente de una arquidiócesis (que agrupa una provincia eclesiástica, integrada por varias diócesis), se la llama Arzobispo

Titulares: quien no tiene a su cuidado una diócesis, pero sí el título de una diócesis extinta (en su mayoría del norte de África). Entre estos puede haber Auxiliares y Coadjutores del Diocesano

Requisitos para ser Obispo

El juicio definitivo sobre la "idoneidad" del candidato le corresponde a la Santa Sede

Código de Derecho Canónico 378)

Código de Derecho Canónico 378 § 2

Dotado de cualidades que le hagan apto para ejercer el oficio (administrador)

De buena fama

Con sabiduría, prudencia y virtudes humanas

Con celo por las almas

Piadoso

De buenas costumbres

Sobresaliente por la firmeza de su fe

Doctor o al menos licenciado en sagrada Escritura, teología o derecho canónico, por un instituto de estudios superiores aprobado por la Sede Apostólica, o al menos verdaderamente experto en esas disciplinas

Ordenado de presbítero desde hace al menos cinco años

De al menos treinta y cinco años

Camino al Episcopado

Promoción

Al menos cada tres años, los obispos de una provincia proponen candidatos (proponendis) a obispos al Nuncio (Legado Pontificio).

Un obispo titular puede solicitar personalmente la designación de un obispo auxiliar, y para ello propone candidatos al Nuncio.

El Nuncio inicia una investigación sobre los candidatos.

La investigación se hace bajo “secreto pontificio” consultando, mediante un cuestionario, a obispos. Esta consulta se puede extender a sacerdotes y laicos.

Con los resultados de la investigación, el Nuncio integra una terna de candidatos, con un informe sobre cada uno de ellos, la cual envía a la Congregación de Obispos para que ésta la presente al Papa. El orden de la terna implica la opinión favorable para el primero.

Designación

El Cardenal de la Congregación para los Obispos, presenta al Papa (ordinariamente en audiencia los sábados por la mañana) ternas de candidatos con un dossier el tipo de obispo que se requiere para determinada diócesis, así como de la diócesis respectiva.

El Papa, elige-designa al obispo (escribe sobre el expediente “elijo a …”)

La Secretaría de Estado del Vaticano redacta la bula de designación, la cual es luego presentada al Papa para que la firme.

Colación

El Nuncio es informado de la elección, cita o visita al designado para comunicarle la elección del Papa y se le pregunta si lo acepta.

En caso afirmativo, acuerdan cuándo será la ceremonia de consagración episcopal (en un plazo no mayor a 3 meses) así como la toma de posesión, y se la informa cuándo y a qué hora se hará pública la designación; mientras tanto, el elegido deberá guardar todo en secreto hasta la publicación oficial el de su designación en L'Osservatore Romano (este plazo no es mayor a diez días).

Consagración-Posesión

Para la consagración de un obispo deben participar al menos tres obispos (un consagrante principal y dos co-consagrantes).

El nuevo obispo, antes y para ser consagrado, deber mostrar las “letras apostólicas” (bula pontificia) al presbiterio y al pueblo, hacer profesión de fe y promesa de obediencia al Papa antes de su consagración y/o toma de posesión de la Diócesis a la que fue designado, en caso de ser diocesano.

El Secretario Canciller de la Diócesis debe levantar un acta de todo lo sucedido en la ceremonia.

El Nuncio Apostólico informa a la Santa Sede (Secretaría de Estado y Congregación de Obispos) del cumplimiento de la “letra apostólica”.

Criterios para la petición de un Obispo Auxiliar

El Obispo diocesano, que pretende contar con la ayuda de un Obispo Auxiliar, debe presentar una fundamentada petición a la Santa Sede, cuando lo exija la real necesidad de la diócesis. Dicha petición no debe estar motivada por simples razones de honor o prestigio.

Cuando sea posible proveer adecuadamente a las necesidades de la diócesis con el nombramiento de Vicarios Generales o episcopales, sin carácter episcopal, el Obispo diocesano recurra a ellos, antes que pedir el nombramiento de un Obispo Auxiliar.

Al pedir la concesión de un Obispo Auxiliar, el Obispo diocesano, debe presentar una descripción detallada de los oficios y de las tareas que pretende confiar al Auxiliar, incluso cuando se trata de substituir a un Obispo Auxiliar transferido o dimisionario, asumiendo personalmente el compromiso de valorizar oportunamente su servicio episcopal para el bien de la entera diócesis. El Obispo diocesano no debe confiar al Obispo Auxiliar la cura de las almas en una parroquia o encargos sólo marginales u ocasionales.

El Obispo Auxiliar, por norma, será constituido Vicario General, o al menos Vicario Episcopal, de modo que dependa solamente de la autoridad del Obispo diocesano, el cual le confiará preferiblemente el tratamiento de asuntos que, según el derecho, pidan un mandato especial.